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  • Antonio González

Somos más pobres que ricos

Hay discursos muy capitalistas sobre la pobreza, donde de antemano anteceden a la pobreza como una decisión: ¡eres pobre por que quieres, porque no trabajas lo suficiente!. Creo que esta forma de ver la pobreza pierde toda validez si nunca has sido pobre o logrado vivir y entender lo que viven las personas pobres; No conozco a una sola persona que sea pobre y que diga que está a gusto siéndolo.

El gobierno federal y estatal, por años y años han invertido dinero para crear programas y estrategias para combatir la pobreza con resultados muy mediocres y esto es porque la pobreza no se combate con dinero. Si bien la pobreza es medida con el ingreso, el dinero no es el único factor para describirla.

Para entender la pobreza, primero tenemos que entender nuestra relación con el tiempo; el tiempo que todos tenemos por igual más no lo utilizamos de la misma forma. Hay personas pobres que tienen todo el tiempo ocupado, por ejemplo trabajando 12 a 15 horas diarias por un salario muy reducido, quizás ocupando 2 a 3 horas al día para transportarse, levantándose a las 5 am para caminar una hora para ir por agua o por una carga de leña, arar el campo que quizás no se vea favorecido por la temporada de lluvias, usando las horas que quedan del día para medio dormir con todas las preocupaciones encima de no tener el dinero para cubrir necesidades básicas y tener que trabajar 6 o 7 días a la semana.

Otros tantos quizás si sean de los que no tienen orden, que se levantan tarde y que se emborrachan todos los días, que trabajan 1 o 2 días a la semanas, que pierden todo el día haciendo colas para obtener algún programa federal, o que simplemente no saben leer ni escribir, pero sin duda, son los menos.

Sin duda alguna, lo que si es la pobreza, es la muestra viviente de la falta de comunidad: Cada vez estamos más aislados como sociedad y perseguimos intereses personales sobre el bienestar común. No hemos logrado entender que el bienestar común, permite a las sociedades desarrollarse, y la pobreza, sin duda alguna, dificulta que la economía de una sociedad progrese.

En pocas palabras, tener niveles altos de pobreza nos afecta a todos. No se trata de que hoy en día tengas salarios que te permitan auto clasificarte como clase media o alta ( aunque esa autoclasificación muy probablemente esté equivocada), se trata de entender que el aumento de los niveles de pobreza trae consigo aumento en la violencia, inseguridad, falta de oportunidades de empleo, ecosistemas productivos débiles.

Ponte a pensar que arrancas tu negocio en medio de una población con escasos recursos, ¿Quién va a comprar tus productos o servicios? ¿Cómo vas a poder producir más sino volteas a ver tu entorno? Hoy más que nunca es necesario un enfoque sustentable, con perspectiva hacia el individuo; empresas socialmente responsables que resuelvan necesidades de la sociedad antes de buscar acumular fortunas.

En datos duros, de acuerdo al informe de Coneval, el 61% de la población Oaxaqueña no tiene ingresos laborales suficientes para cubrir el costo de la canasta alimentaria.

Es decir, 6 de cada 10 oaxaqueños no tenemos el ingreso suficiente para poder vivir cubriendo necesidades alimentarias básicas. Es un problema histórico grave y de todos. Mientras no lo asumamos como nuestro y de todos, muy poco se podrá avanzar en solucionarlo.


La siguiente gráfica muestra el detalle.



En otro indicador, el coeficiente de Gini, que mide la desigualdad, Oaxaca ha pasado de ser el 6to estado con mayor desigualdad, ha ser el segundo. Lo anterior en el periodo 2016-2018.

La pobreza es un problema de todos. La solución es construir una comunidad responsable de su entorno. En este mundo polarizado cada vez se ve mas lejana la posibilidad de reducir las brechas salariales, y más, si seguimos creyendo que el trabajo de reducir la pobreza es del gobierno.

¡Hagamos comunidad!

Nos leemos en la siguiente.

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